Con motivo del comienzo de los XXX Juegos Olímpicos Modernos el próximo 27 de Julio en Londres , el evento deportivo y social más importante y más seguido por la humanidad, queremos hacer un breve repaso a la história del olimpismo.

Pierre de Coubertin, pensador y pedagogo francés, defendía la importancia del deporte y el ejercicio físico en la formación del carácter humano, por lo que creo varias sociedades deportivas. Más tarde, en 1894 reunió en la universidad de la Sorbona de Francia representantes de 14 países, dando lugar pocos meses después  al comité olímpico internacional y otorgando a Atenas la organización de los primeros Juegos Olímpicos Modernos en 1896.

Los primeros Juegos Olímpicos de la Antigüedad del que hay registros se celebraron el año 776 a.C. en Olimpia. Desde esa fecha hasta el año 394 d.C., año en que el emperador  Teodosio los prohibió por considerarlos paganos, no dejaron de celebrarse cada cuatro años,  existiendo constancia documental de todos los vencedores de las 293 ediciones que se celebraron.

La periodicidad de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad también sirvió a los griegos como eje cronológico.

La cita tenía una duración de cinco días, el primer día se dedicaban a realizar procesiones y sacrificios, en el segundo, tercer y cuarto día se celebraban las pruebas deportivas y el quinto día se dedicaba a proclamar a los vencedores y entregarles el trofeo que consistía en una corona de olivo mientras un heraldo pregonaba el nombre y la patria del triunfador.

Las pruebas deportivas fueron cambiando, al igual que en los Juegos Olímpicos Modernos, con el paso del tiempo. En los primeros Juegos Olímpicos, la prueba estrella era el pentatlón –literalmente, los “cinco ejercicios”–, cuyo vencedor alcanzaba un enorme prestigio entre los griegos. La primera de las pruebas era el dromos, una carrera a lo largo del estadio de casi 200 metros, equivalente a la actual prueba de velocidad, los 100 metros lisos. Su vencedor era el que encendía el fuego sagrado en el altar de Zeus. Le seguían el salto de longitud o halma–semejante al actual triple salto– y el lanzamiento de disco o discobalia. El dískos –significa “objeto que se lanza”–, tanto de piedra como de bronce, pesaba entre un kilo y medio y los cinco kilos, dependiendo de la edad, peso y tamaño del atleta, y el vencedor era aquel que lograba obtener la mejor media tras cinco intentos. El akontismo o lanzamiento de jabalina estaba claramente ligado al entrenamiento militar y a la caza. La quinta prueba, que era la lucha, sólo se celebraba en caso de empate entre dos contrincantes. Después se fueron añadiendo pruebas como diaulo o dos vueltas al estadio, las pruebas de dólico, boxeo, cuadrigas, pancracio... hasta contarse 23 en las ultimas ediciones. La prueba del Maraton fue introducida por Coubertin en los Juegos Olímpicos Modernos

El primer ganador conocido fue Koreibos de Elida, al que se entregó como premio una manzana.

Lucius Minicius Natalis, un general romano nacido en Barcino (Barcelona), se convirtió en el primer campeón olímpico español tras ganar la carrera de cuadrigas en Olimpia en el año 129 de nuestra era. Aunque cabe decir que se consideraba campeón al propietario de la cuadriga y no al auriga, esclavo que conducía el vehículo.

Por otro lado, Don Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa, en los segundos Juegos Olímpicos Modernos disputados en 1900 en París conquistó la medalla de plata en el tiro de pichón. Donde compartió tan temprano honor con los cestapuntistas Amezola y Villota, que lograron sendas medallas de oro.